Con la plaza vallada, los vendedores de Villa El Libertador ocupan calles y veredas

Luego del brote de coronavirus ocurrido un mes atrás, el uso de la plaza de Villa El Libertador quedó prohibido para la venta ambulante.

Hace cinco meses -desde que se decretó el aislamiento social en el país- que la feria de domingo no funciona y los que viven del cuentapropismo  -llámese vendedores ambulantes, changarines, buscavidas, etcétera- se la rebuscan como pueden. Y, con esta malaria, cada vez pueden menos.

Los feriantes vienen reclamando su derecho a trabajar, pero difícilmente logren ser escuchados en momentos en que la enfermedad por Covid-19 transita un pico de contagios en el país y en la provincia, y las autoridades evalúan más en retroceder de fase que en liberar actividades económicas y recreativas.

Frente a la imposibilidad de vender, los feriantes empezaron a ocupar calles y veredas en las calles adyacentes a la plaza central del barrio para ofrecer su mercadería. Desde ropa usada -el negocio más extendido- hasta herramientas, embutidos, plantas y artículos diversos.

“No nos queda otra, vamos a seguir estando hasta que nos dejen trabajar en el plaza, que es nuestro lugar de siempre”, sostuvo una vendedora que dijo ser mamá y jefa de hogar.

Uno de los vendedores miraba con resignación el avance de sus pares sobre el sector donde él está instalado hace más de diez años. “Somos cada vez más y las ventas cada vez menos”, decía, sobre la caída del consumo por el parate en la actividad económica provocado por la pandemia.

Cada tanto se ve a algún efectivo policial dar una orden o intervenir para evitar la aglomeración de gente en torno a un puesto, pero la misión que tienen es evitar la instalación de puestos especialmente los sábados y domingos, porque los días de semana pueden verse algunos trabajando en el lugar.

 

Feria de la ruta

La Policía también se ocupa de desalojar los puestos que se levantan al costado de la avenida Armada Argentina.

Hoy sábado, bien temprano, había cuatro patrulleros a la vera de la rotonda de Río Negro y Armada Argentina ordenando el levantamiento de los puestos de venta. Por ejemplo, el de venta de neumáticos usados y el de camiones que venden papa y otras hortalizas al por mayor.

Uno de los patrulleros se quedó hasta que se retirara el último de los puestos, sin embargo se veía a otros vendedores ubicados a la vera de la colectora a la altura de barrio Los Olmos.

 

 

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