Durmiendo con el enemigo
(Mario Albera) “Estoy jugado por lo que creo, pero siempre con mucho respeto por el voto de los argentinos, especialmente por el de aquellos que nos acompañaron hasta el final, hasta ese famoso 7 de diciembre en el que muchos de acá nos acompañaron y lloramos el día de despedida, apostando definitivamente a la libertad que es lo que mantiene de pie a la Argentina. Hay una enorme mayoría que ya dijo que nadie me ponga en riesgo mi libertad. Entonces estos autoritarios y prepotentes no tienen chance porque hay una rebeldía en la Argentina. Con la libertad en el foco, con la independencia de cada uno, la restricción a la utilización del poder, la Argentina está por entrar a lo que soñaba hace mucho tiempo que son 20 años de crecimiento consecutivo”.
¿A quiénes pertenecen estas palabras amigo lector? Usted dirá que la adivinanza es fácil de dilucidar puesto que al mencionarse en tres oportunidades la palabra “libertad” deben pertenecer a Javier Milei o a otro candidato libertario. Equivocado. Las palabras fueron pronunciadas por Mauricio Macri en su exposición en la Universidad de Florida, en Miami, el 3 de octubre pasado.
Macri estuvo acompañado ese día por Juan José Campanella, el director de cine y militante de Juntos por el Cambio, quien en su alocución intentó equiparar al populismo kirchnerista con el encarnado por Milei. El cineasta sugirió que ahora asomaba un “nuevo populismo” en Argentina, pero Macri evitó tomar la bandeja servida por Campanella para atacar al libertario. Todo lo contrario: el expresidente ensayó un discurso que vinculó el final de su gobierno, cuando quedó cerca de retener la Presidencia, como un hito libertario que acaso podría retomarse incluso si Milei asume la Presidencia, interpreta el sitio LaPoliticaonline.
No suficiente con eso, Macri expuso ese mismo día en el Instituto de Política de la Universidad de Harvard. Allí, elogió a la candidata presidencial de Juntos por el Cambio, Patricia Bullrich, pero tras cartón sostuvo que cree “en las ideas de la libertad” y se mostró contento de que haya “otro partido luchando por las mismas ideas”. Y remató su apología libertaria diciendo: “Pienso que vamos a ganar las elecciones, pero en caso de que no sea así espero que nuestra coalición apoye cualquier decisión razonable de reforma en el Congreso para que Argentina pueda salir de este complicado sistema en el que estamos como una trampa durante tantas décadas”.
Bullrich manifestó su disconformidad con los coqueteos de Macri con Milei y tibiamente consideró que “no es momento” para dar ese tipo de definiciones en medio de una pelea electoral. “Me parece algo inconveniente”, dijo. En forma más categórica se expresó el economista de Juntos por el Cambio, José Luis Espert, al expresar: “Yo le diría a Macri que se afilie a La Libertad Avanza y listo, terminemos con esta historia”. Y agregó en su cuenta de X: “En Juntos por el Cambio, el liberalismo es serio y en serio. Nada de kirchnerismo de segunda generación como el de Milei”.
Macri visitó días atrás distintas localidades de Córdoba, repartió volantes de Bullrich y convocó a votar por su ex ministra de Seguridad. Pero lo más fuerte que se le escuchó decir contra el libertario es que plantea “algunas propuestas extremas”. Del otro lado, Milei lanzó post Paso que en un eventual gobierno suyo Macri podría ser una especie de embajador plenipotenciario.
No remonta
Que el creador del espacio sea quien más boicotea al espacio con sus guiños al candidato libertario, no debería ser un problema si las chances de ganar el 22 de octubre estuvieran claras para Juntos por el Cambio.
En rigor, esas chances no están claras para nadie luego de que en las Paso se confirmara un escenario de tres tercios como estaba previsto, pero con la sorpresa de ver a Milei liderando los guarismos cuando los sondeos previos ubicaban allí a Juntos por el Cambio.
Superadas las primarias del 13 de agosto, comenzó la danza de encuestas para el 22 de octubre. Clarín vio más de 20 sondeos con pronósticos para la elección general. Todos coincidieron en ubicar al frente al candidato libertario y sólo dos mostraron como escolta a su rival de Juntos; el resto puso allí al ministro de Economía del oficialismo.
Clarín aclara que “ningún relevamiento hasta ahora vaticina un triunfo de Milei en primera vuelta”. Por lo que de confirmarse los pronósticos, habría ballotage protagonizado por Milei y Massa.
Bullrich y su equipo de asesores conoce esta realidad y por eso hizo el esfuerzo durante el primer debate presidencial para colarse en la polarización que plantearon Milei y Massa. “La Pato” lo logró por momentos, pero según los analistas no le alcanzó para remontar en los sondeos de opinión.
Hay consenso de que la feroz interna de Juntos por el Cambio, entre Bullrich y Rodríguez Larreta, resultó perjudicial para hacer una mejor elección. “Ventajero, oportunista, deleznable y de una enorme bajeza moral”, lo insultó en campaña Bullrich a Larreta, que siempre evitó responder a la agresión. Ahora una Bullrich más moderada desespera por contener el voto del alcalde de la Ciudad de Buenos Aires, muchos de los cuales estarían migrando a Massa y Milei.
Los spots de campaña de Bullrich prometen “orden”, un “cambio predecible” y “terminar con el kirchnerismo para siempre”, pero esto no le estaría redituando por los vientos de cambios en la sociedad de no aceptar lo ya conocido. Bullrich fue quizá la mejor ministra macrista, pero de un gobierno defectuoso, que fracasó en el pasado reciente y que esto está en la memoria viva del votante. Del fracaso pasado y presente emerge lo nuevo. “Una Argentina distinta es imposible con los mismos de siempre”, sentencia Milei, y le da cristiana sepultura a la deslucida y agotada grieta K y anti K.
Durán Barba se considera amigo de Bullrich. Y Mauricio Macri, es el jefe de su espacio. Con amigos así, es como dormir con el enemigo.

