Las dos caras del bono de emergencia del gobierno
Franco debió endeudarse porque no pudo cobrar el bono
En el anuncio de la prórroga del aislamiento, Alberto Fernández resaltó el auxilio económico del Estado nacional para aliviar los efectos de la pandemia económica.
En este sentido, destacó que “más de 3,5 de personas recibieron el IFE”, o bono de 10 mil pesos para trabajadores informales o sin trabajo.
Sin embargo, Franco Tissera, trabajador auxiliar de la construcción, se inscribió para cobrar el Ingreso Familiar de Emergencia pero se lo rechazaron.

“Me salió denegado porque mi mamá cobra una pensión pero de los 18 años que no vivo con ella”, indicó a La Décima desde su puesto de venta ambulante en la calle de Villa El Libertador.
La Anses posibilita llenar una declaración jurada para notificar los distintos domicilios, pero tampoco así pudo acceder al beneficio.
Cuenta que su pareja tampoco pudo obtenerlo por la misma circunstancia; es decir, porque un familiar recibía otro ingreso del Estado.
Los diez mil pesos que el Estado le negó, se lo prestó un usurero con intereses leoninos. “Pero no me quedaba otra, tengo que pagar los impuestos”, dijo.
Son amigos, cobraron el IFE y lo invirtieron para abrir un negocio
Nahuel Avaca y Antonella Moreno son amigos de la vida.
Por la cuarentena, ambos se quedaron sin trabajo: ella trabajaba en una panadería y él en una empresa de limpieza.
Tras un mes de incertidumbre total, pudieron cobrar el Ingreso Familiar de Emergencia, de Anses, y en vez de consumir el dinero, lo invirtieron.

Apostaron a un emprendimiento en conjunto y abrieron una pollería-verdulería en la calle Choele Choel 2222, en Cabildo.
“Fue durísimo ese mes sin trabajo, porque ambos tenemos familia y nos estaban comiendo los piojos, pero pudimos cobrar el bono y abrir esto con mucho esfuerzo”, cuenta Nahuel a La Décima.
“Todo lo cobrado lo invertimos acá y gracias a Dios y a la ayuda de amigos y familiares que vienen a comprar, estamos por buen camino”, describe Nahuel.
Por último, afirma que ninguno de los dos proyecta recuperar los antiguos trabajos, sino independizarse económicamente.
“La idea es mantener el negocio y vivir de acá e ir agregándole más cosas”, afirma Nahuel, quien dice que esto le deja como lección que “cuando se quiere, se puede”.
Notas publicadas en la edición gráfica de mayo

