Alcoholismo: dónde pedir ayuda en el barrio
Tres alcohólicos en recuperación cuentan sus experiencias con la bebida y la forma de dejarla. Dónde encontrar ayuda en Villa el Libertador.
“Si usted quiere beber, es asunto suyo. Si quiere dejar de beber, podemos ayudarle”, reza el eslogan de un volante de Alcohólicos Anónimos Córdoba.
Uno de los grupos que funcionan en el territorio provincial, lo hace en la zona sur de la ciudad. Se trata del Grupo Tolerancia. Tres de sus integrantes hablaron con La Décima de la enfermedad del alcoholismo.
Como la filosofía del grupo se basa en el anonimato, usamos solo el nombre de pila para referirnos a los entrevistados.
“Lo primero que hay que entender –dice Cristian- es que el alcoholismo es una enfermedad como la diabetes o el cáncer. Y que el primer paso para recuperarse es admitir la enfermedad”.
Dar el primer paso de la admisión, es una primera batalla ganada, porque como dice Daniel “nosotros tenemos que recuperarnos en un mundo de alcohol, sin alcohol”.
La incitación a tomar alcohol es omnipresente: desde la propaganda masiva (vía pública, radial, gráfica y televisiva) pasando por los almacenes de compra y delivery las 24 horas hasta las competencias deportivas auspiciadas por grandes marcas de cerveza o vino. Semejante invasión convierte a un bebedor social en compulsivo.
“Cuando bebía decía que iba a dejar de tomar para siempre. Hacía promesas, iba al psicólogo, luego al médico, al curandero, al pastor y no me ayudaban. Salía de ahí y seguía bebiendo. Pero los compañeros me dijeron que tratara de no tomar un día y lo logré. Hoy llevo veintidós años sin tomar”, resume sus logros Daniel, como alcohólico en recuperación.
Luis advierte sobre los peligros de tomar compulsivamente y es enfático sobre las consecuencias del flagelo. “El alcoholismo es una enfermedad lenta, progresiva y fatal. Lenta porque al principio te acordás las cosas que hacés; progresiva porque vas olvidando y fatal porque terminas muriendo por una cirrosis”, afirma.
“Generalmente –continúa Luis, con su relato- el bebedor compulsivo no se da cuenta que está dañando a la familia, porque no advierte que se daña a sí mismo. La que sufre es la familia porque la negación del alcohólico es parte del problema”.
Los tres mencionan el tema de las “lagunas mentales” que sufre el tomador compulsivo, y cómo va aumentando la tolerancia.
“Al principio pensaba que no tenía problemas con el alcohol: aguantaba hasta las cinco de la mañana tomando; luego aguantaba un día; después dos días; y la última vez tres días. Por eso somos alcohólicos: porque adquirimos una tolerancia extrema”, describe Cristian, para quien el alcohol fue la puerta de ingreso a otras adicciones, como las drogas ilegales.
Está detectado por distintos estudios sanitarias que los jóvenes empiezan a beber alcohol cada vez más a muy temprana edad y que esto es la causa de inicio a otras adicciones.
Los tres provienen de familias de padres o madres alcohólicos o con alta tolerancia al alcohol. “Nadie me dijo que beber hacía mal. Una persona adicta enferma a toda la familia”, dice Cristian.
Querer dejar
Coinciden en que el primer paso para iniciar una recuperación es querer dejar de beber. Armarse de voluntad y convencimiento.
Para lograr esto, el grupo trabaja con reuniones cerradas e informativas (ver Dónde acudir)
“Alcohólicos Anónimos es una comunidad de hombres y mujeres que comparten experiencias, fortalezas y esperanzas, para superar el problema del alcoholismo. Lo hacemos tratando de no beber un día a la vez”, dice Daniel sobre las ventajas de las charlas grupales.
“El objetivo del grupo –explica Cristian- es contener a la persona, evitar que toque fondo. Tocar fondo es llegar a una situación límite donde perdés el trabajo, la familia, la salud. Escuchar que un compañero dice que perdió todo eso por el alcohol te hace un click y hace que te sientas identificado y atemorizado por la situación”.
Además de las charlas, está el aporte médico que realizan los profesionales del Asturias.
“En mi caso yo también tomo ansiolíticos para contener la edad, que es el impulso que me lleva a consumir. Uno toma no solo por ganas, sino como para escapar de experiencias tristes o feas”, dice Cristian, quien deja un mensaje final para los interesados por el flagelo.
“La gente que lea esta nota que haga un análisis y se fije si tiene un conocido o familiar al que el alcohol le cambió la personalidad (tiene ira, violencia, etc) Esa es una persona enferma que sufre. Y ahí es donde podemos ayudarlo, siempre que el alcohólico quiera”.
Dónde acudir:
Grupo Tolerancia: Reuniones cerradas: Lunes y viernes de 20 a 22 horas en Cottolengo Don Orione (Armada Argentina 2440) Reuniones informativas: Jueves de 18 a 19 en el hospital municipal Príncipe de Asturias, en Villa El Libertador. Teléfonos: 4250637. WhattAspp: 3512753649 – 3512753643.
Imagen ilustrativa. Crédito: Yaosca D. Reyes Centeno
