Cartero en la Villa, un trabajo de riesgo
Diego reparte unas 600 correspondencias diarias. La inseguridad y las direcciones postales “dobles” complican su tarea.
Desde hace doce años, Diego es cartero. Casi la mitad de ese tiempo, aproximadamente desde hace unos cinco años, desarrolla su tarea en Villa el Libertador. Y convive con dos dificultades: la inseguridad por un lado, y la complejidad que supone entregar la correspondencia cuando para la misma casa conviven dos direcciones postales.
El trabajador, de la empresa Correo del Interior, reparte unas 600 correspondencias diarias. Mayormente, facturas de EPEC y de Telecom. Para dar con la casa correcta, Diego señala que en algunos casos se tiene que fijar en el número de medidor de la boleta de la luz para chequear que coincidan los domicilios.
Zona “roja”
Además, señala que muchos de sus colegas evitan trabajar en el barrio por razones de seguridad. Él mismo trata de no llegar, y tomar especial recaudo, hasta la zona que se encuentra más cerca del Canal, por calle Guatimozín, lugar donde hace un tiempo sufrió un asalto.
Foto: En la foto, Diego de espaldas a la cámara. El cartero prefirió no ser identificado.
