De exiliada política a referente comercial en Villa El Libertador: Murió Lourdes Ayala Henry, de ferretería Los Paraguayos
Falleció el 16 de noviembre último luego de una descompensación provocada por un fuerte dolor intestinal. Lourdes Ayala Henry, de la ferretería Los Paraguayos, por avenida de Mayo y Congreso, en Villa El Libertador, murió a los 87 años. Dejó tres hijos, 8 nietos y un bisnieto. Y con ella se fue un pasado de trabajo, convicciones y exilio.
Por suerte, su hijo Alexis Benítez, y pese a la tragedia de perder a una madre, nos cuenta la saga familiar que acompañó a esta mujer que siempre saludaba con amabilidad detrás de la caja del negocio barrial.
“Mi madre se exilió del Paraguay por mi padre, que fue un militar perseguido, encarcelado y torturado por la dictadura de Alfredo Stroessner”, revela Alexis a La Décima.
Su padre se llamaba Juan Francisco Benítez, quien tras exiliarse a la Argentina y vivir un par de años en Clorinda, Santa Fe, se mudó a Villa El Libertador en 1960 para echar raíces familiares y comerciales.
“Mi padre era teniente primero y tenía mando de tropa, y como no reconocía la presidencia de Stroessner y esa verticalidad, lo persiguieron y torturaron salvajemente hasta que logró exiliarse a la Argentina”, cuenta. La finalidad del exilio es salvar la propia vida.
Detalla que “primero vino mi madre, que estaba embarazada de mi hermano mayor”, y después su padre. Ambos logran cruzar la frontera de manera irregular, indocumentados, “porque en el Paraguay les habían confiscado todos los bienes”.
Stroessner fue un militar, político paraguayo que encabezó una dictadura sangrienta durante 35 años, en el Paraguay. Desde agosto de 1954 hasta ser derrocado por una insurrección militar en febrero de 1989, dando inicio luego a un período democrático.
Los padres de Alexis –el segundo de tres hermanos- vivían en Paraguarí, capital del departamento homónimo, ubicada a 66 kilómetros de la ciudad capital del país, Asunción.
La vida como exilados en el barrio comenzó con Lourdes retomando su vocación y profesión de maestra y docente, y Juan, capacitándose en electrónica.
“Mi padre tuvo una formación militar estricta y era brillante, un hombre muy inteligente, había estudiado ingeniería y acá se convirtió en electricista”, cuenta Alexis. “Donde ahora ves la ferretería, antes era el living de casa, lo levantó solo a esto”.
“Mi madre era maestra y en el barrio enseñaba de forma particular y trabajó de La Norita, una escuela particular que funcionaba por la calle Congreso”, rememora Alexis esos años con detalle.
Su padre moriría joven, a los 51 años, y su mamá quedaría viuda por años hasta fallecer el sábado 16 de noviembre.
“Además de haber sido una referente comercial, mi madre fue una mujer luchadora, trabajadora, íntegra e inclaudicable en sus valores y principios. También era una mujer alegre y optimista”, destaca Alexis.


