Elección vecinal en Villa El Libertador (El pasado – Capítulo II)
Entre políticos y periodistas es frecuente escuchar la frase “nadie resiste a un archivo” para aludir al cambio de opinión de la persona cuestionada.
Esa frase parece algo injusta e intolerante, las personas tienen derecho a cambiar de parecer, especialmente cuando el cambio signifique una evolución en su pensamiento.
Pero los archivos (ese compendio de imágenes o textos que registran el pasado) son un documento válido para saber de dónde venimos, qué pensábamos, con quién estuvimos, etcétera.
Quienes hoy integran las listas para la elección de autoridades del Centro Vecinal Villa El Libertador a realizarse el 14 de julio próximo, tienen la fortuna o desgracia –según la mirada- del archivo registrado por La Décima en todos estos años.
Entonces, los que ayer estaban juntos y empujaban a favor por el triunfo de una lista, hoy están en veredas enfrentadas enviándose reproches a través de las redes de mensajería u orquestando operaciones para destruir al otro.
Deben saber, todos ellos, que el pasado siempre vuelve, no con ánimo de revancha o denuncia, pero sí para que recobren la memoria, el sano juicio y la humildad perdida. Empecemos.
De enemigos a aliados. El 11 de julio de 2010, Alfredo Musumeci ganó la elección vecinal en el barrio al imponerse por 553 votos a la Lista 1 de José Cortez (392 votos), el hombre apoyado por Julio Páez (hoy subdirector del CPC y denunciante de los antecedentes penales de Musumeci). Tercera se ubicó la lista de Beatriz Salazar (Polo Obrero) con135 votos y Jesús Brizuela con 89. En declaraciones formuladas en la Edición 19, página 8, de La Décima de agosto de 2010, Musumeci declaró: “Le ganamos a todo un aparato”, y tras cartón le ponía nombre y apellido a los que supuestamente aparatearon en su contra: “El Diego Hak, el legislador Cugat, el director del CPC Fabricio Bornancini y Carlos Milena; todos nos jugaron en contra. Le ganamos a todos ellos”, denunciaba el ex empleado municipal.
Hoy, Musumeci y Hak operan juntos apuntalando el armado de la Lista 10 que encabeza Ivana Wilfarst.
Angélica siempre está. En la gestión vecinal de Musumeci participó Angélica Bravo, hermana de Aldo Ortega (En la foto se la ve exhibiendo los folletos). Años después, integraría la gestión de Roberto Martínez. Bravo renunció antes del vencimiento del mandato en ambas gestiones denunciando falta de transparencia y mala gestión. En el 2016, fue elegida para ocupar una secretaría en la última gestión vecinal presidida por su hermano y ahora es candidata a renovar mandato en la secretaría de acción social. La frontalidad y empuje de Angélica son un desafío para Ortega quien debe contenerla más de la cuenta.

“La Marta”, otra que siempre está. Marta Ester Delgado es otra que siempre juega en las elecciones vecinales. En la foto aparece ubicada entre “el Gringo” Duarte y Angélica Bravo. Delgado participó como titular revisora de cuentas en la gestión de Musumeci (2010/11) Gestión que terminó mal justamente por no tener los números en orden, según la denuncia efectuada entonces por el Tribunal de Cuentas municipal de la gestión Mestre. Esta vez, “la Marta”, como la conocen todos, no es candidata, pero es como si lo fuera porque opera desde afuera la candidatura a presidente de su hija Ivana Wilfarst por la Lista 10.
Casado y Saillén juntos. El 24 de mayo de 2014, Roberto Martínez, por la Lista 11, ganó la elección vecinal en Villa El Libertador con el 40 por ciento de los sufragios (1.465 votos) En segundo lugar, se ubicó la Lista 1 (Cristina Páez), con el 22% (803 votos); tercera, la Lista 2 (Néstor Carmona), con el 19% (703 votos); cuarta, la Lista 12 (José Moreno) con 506 votos; quinta, la Lista 10 (Luis Quintero) con 143 votos; y sexto, la Lista 14 (Héctor Albornoz) con 46 votos.
El colegio Patricias Mendocinas quedó chico para contener un récord histórico de participación de 3.686 vecinos.
Cuando los funcionarios de Políticas Vecinales salieron a la calle para oficializar el triunfo de Martínez por una diferencia de 600 votos, sus seguidores estallaron de alegría. La Décima capturó el momento en que Diego Casado y Franco Saillén –entre otros- festejan la victoria. Ambos, fueron puntales del triunfo de “el Roberto”; el primero, como representante del PJ de La Décima y puntero de la por entonces concejal Alejandra Vigo; y el segundo, como representante del gremio de los recolectores (Surrbac), que con este triunfo empezaba a tallar en las elecciones vecinales.
Casado y Saillén hoy están en veredas opuestas. El primero participa como armador de la Lista 10, la que denuncia que el centro vecinal fue cooptado por el gremio de Saillén y compañía y que hay que “devolverlo a los vecinos”, olvidando que en su momento ayudaron para su “cooptación”. Y Saillén, obviamente, es el puntal de la Lista 2 que encabeza Ortega, que en aquella elección trabajó junto a su hermana Angélica para la candidatura de Martínez, y que luego se desilusionaron por el giro camaleónico de “el Roberto” convirtiéndose en puntero mestrista.
Ivana ya asomaba. La hoy candidata a presidente por la Lista 10, Ivana Wilfarst, registra un antecedente de búsqueda de un lugar en el vecinalismo. Había sido candidata de la Lista 2 en esa elección ganada por Martínez. La historia es así. El candidato de esa lista era el recolector Darío Fattu, quien ofició como tesorero de la última gestión de Ortega. Fattu se convirtió en candidato a presidente por su relación de amistad con Musumeci, quien fue el armador de la Lista 2 entonces. Corría mayo de 2014. Fattu renunció a la candidatura porque registraba domicilio en Santa Rosa y no en Villa El Libertador, según la impugnación de los opositores a la que dio curso la Junta Electoral.
En su reemplazo, Musumeci promovió a un tal Carmona y desde el anonimato anticipaba en “El Ciudadano” triunfos trasnochados: “La Lista 2, la distinguida por los vecinos”.
Musumeci ahora es uno de los armadores en la sombra de la Lista 10 que encabeza Wilfarst. ¿Entienden ahora cómo todo tiene que ver con todo?

Voto radical y k disperso. El 18 de diciembre de 2016, Aldo Ortega ganaba de manera abrumadora, con el 62 por ciento de los votos, la elección en Villa El Libertador gracias al apoyo principal de los vecinos y al sostén del Surrbac. Ese día votaron 3.516 vecinos, un poco menos que el recórd de votación del 2014.
Ortega (Lista 2) fue votado por 2.111 vecinos (61,8%), en una elección donde se presentaron cinco listas. Segundo se ubicó la Lista 3 (Cristina Páez), con 701 votos (20,5%); tercera, la Lista 1 (Micaela Cano), con 330 votos (9,6%). El resto de los votos se lo repartieron dos listas minoritarias.
Cristina Páez, que había participado en las últimas dos elecciones vecinales representando el voto radical como hija de un funcionario de Mestre (Julio Páez, subdirector del CPC 6) no presentó lista ni figura como candidata para la elección de próximo 14 de julio. En cambio, su esposo Ricardo Gómez, lo hizo en un primer momento como candidato a secretario de Obras por la Lista 10, aunque después se bajó y en su lugar quedó Gastón Ponce.
Micaela Cano, Ángel Rodríguez y Lorena Quintanilla, quien hace dos años formaron la Lista 1 en una alianza entre kirchnerismo y pejotismo barrial, dispersaron preferencias. Los dos primeros jugarán el 14 para la Lista 10 (Cano como candidata y Rodríguez como armador desde afuera), mientras que Quintanilla es candidata a tesorera por la Lista 7.







