Emergencia ambiental en VEL: Un año viviendo en casas alquiladas por la Provincia

Liliana Llanes (50 años) es una vecina de Villa El Libertador (VEL) y mamá de Malena Maique, la nena que el 6 de marzo del 2018 fue noticia por caer a un pozo negro de 18 metros de profundidad, que se desmoronó en el patio, en el marco de la emergencia ambiental por la elevación de las napas en el barrio.

“Salió porque los gases la impulsaron para arriba y porque mis hijos la escucharon gritar y la sacaron”, repasa Liliana.

El gobierno de la Provincia los auxilió económicamente con la entrega de un plan Vida Digna para construir un nuevo pozo y un baño.

“Pero el 17 de agosto, Malena volvía de hacer las compras, pisó la tapa del pozo nuevo y volvió a hundirse todo”, rememora Llanes.

Fue la gota que rebalsó el vaso. Debieron, entonces, desalojar la casa familiar de Sobremonte 5717 por el riesgo de derrumbe y comenzar una nueva vida alquilando inmuebles pagados por el área social del Estado provincial.

Transcurrido un año y tres meses de aquel momento límite, la vida de la familia cambió para siempre.

Carlos Maique –papá de la niña y vendedor ambulante- se quedó un tiempo custodiando el viejo hogar mientras Malena y su mamá alquilaron una casa muy cerca, por Arani 5535. Vivieron dos meses en el lugar y luego se mudaron a Villa Allende por trabajo en una vivienda cuyo alquiler también pagó la Provincia.

De regreso a Villa El Libertador, volvieron a vivir en la casa vieja porque no hallaban un propietario que aceptara alquilarles sin garantía. La obtención de garantes es un impedimento que lleva a muchos a desistir de mudarse.

Vivieron entre enero y marzo en la casa donde Malena casi muere ahogada hasta que el municipio los intimó a desalojarla por el riesgo. Estuvieron viviendo siete días en un hotel hasta que en abril pasado se mudaron al domicilio actual: un departamento en Provincias Unidas 775.

Trauma

“Malena sufre de pánico a los pozos y no duerme más con la luz apagada”, ilustra su madre sobre el trauma de su niña. “Ella ve una rajadura y se pone mal”, dice el padre. “Sí, es a las grietas y a los pozos, pero mi miedo ya se fue”, dice “Male”, quien hoy tiene 11 años y le sobra dulzura.

Es alumna de la escuela Vicente Forestieri. “El año pasado se hundió el pozo en el colegio y yo no quería salir. Tuvimos tres días sin clase por eso”, cuenta,  con claridad.

Llanes destaca que el Gobierno de la Provincia ha cumplido “estrictamente” con los pagos.

“Nunca se atrasaron con la fecha. Del 1 al 10 tenés el cheque listo para cobrarlo en el Banco de Córdoba de calle Rivadavia”, precisa.

Cada tres meses deben rendir con declaración jurada ante el Estado el contrato y los recibos de pago del alquiler.

No obstante, el estrés de tener que abandonar la casa en la que vivieron 30 años, dejó secuelas en todos.

“Mi marido tuvo un ACV y a mí se me cae el cabello”, cuenta Llanes. Y sentencia: “Fue una situación muy triste”. “¿Sabés lo que es laburar toda una vida para tener una casa y luego tener que irte?”, interroga, su esposo.

Aunque están agradecidos por la ayuda recibida, les parece que todo lo vivido amerita que el Estado les facilite el acceso a una vivienda.

“Pido una vivienda para Malena, porque ella se lo merece: luchó para salir de ese pozo y lucha día a día con un trauma que le quedó”, dice la mamá.

Imágenes: la vivienda que debieron dejar por riesgo de derrumbe.

 

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