“En dos años me postulo nuevamente”, afirma Aldo Ortega

El expresidente del Centro Vecinal Villa El Libertador Aldo Ortega, en entrevista con La Décima, sueña con volver a ser el presidente de la entidad luego de que venciera su mandato en noviembre pasado. Ya hay una nueva comisión directiva trabajando para el barrio, pero el vecino lo sigue asociando al Centro por haber sido la cara de la institución durante cuatro años. 

¿Qué cosas aprendiste en tu paso por el Centro Vecinal?

Aprendí que no todos se comprometen y tenés que salir vos como presidente a hacer las cosas. Aprendí mucho eso de defender ante todo al vecinalismo para que no se pierda. Por más afán político que tengas, la camiseta que tenés que tener puesta es la del barrio en el sentido de salir, buscar, conseguir las cosas, golpear puertas y gestionar.

Se notó mucha gestión y caminar el barrio constantemente.

Anduve mucho por el barrio. Hay quienes no pueden estar conformes, lo que pasa es que por ahí no tenemos respuesta de las áreas. Un vecinalista puede salir, presentar una nota, pero el que toma la última palabra es el Estado, que es el que tiene que tiene que brindar la solución. Hoy en día necesitaba el barrio una obra de cloacas, no iban a arreglar las calles, como la gente pide, si antes no hacían la obra de cloacas, para no romper dos veces.

¿Advertís diferencia en el trato al barrio con el cambio de gobierno municipal?

En la gestión anterior el barrio estaba medio abandonado, ahora sí se ve que hay una decisión política de trabajar en Villa El Libertador. Tenemos el tema de las cloacas que se realizaron, en los sectores de las 33 manzanas se colocaron luces led, ahora están por arreglar las calles. La plaza central quedó muy linda. Lo que tengo para recalcar aquí es que tienen que poner un placero a la tarde para que cuiden las cosas.

Si bien venció tu mandato como vecinalista, armaste una fundación para seguir trabajando para el barrio. ¿Es así?

Tengo una fundación que se llama Fieles al barrio que nos vio crecer donde hacemos trabajo social. Ayudamos mucho a la gente con medicamentos, pañales, asistimos a la gente en situación de calle con comida.

(Una vecina interrumpe la entrevista al reconocer al entrevistado y plantearle un reclamo por el alumbrado. Este tipo de situaciones son constantes en la vida de Ortega porque la gente piensa que sigue al frente del centro vecinal)

Tenemos cuatro ollas populares por semana. Ayer hubo muchísima gente en la plaza San Martín. Hace siete años que estamos con esto. En el barrio hemos hecho la fiesta para fin de año y la fiesta para el día del niño.

¿La idea es mantener el tema de las ollas?

Sí, porque como te digo, que en la plaza San Martín haya gente que te diga que es la única comida que han tenido en el día te da ganas de seguir trabajando por ellos.

Además de las donaciones, ¿los mayores recursos salen de tu bolsillo para organizar las ollas?

Gran parte sale de nuestro bolsillo. Nosotros arrancamos con dos mil doscientos pesos el descartable (cubiertos y bandejas) y después tenés que comprar la carne, la verdura.

¿Son ollas populares para cuántas personas?

Para 120 o 140 personas.

¿Qué recuerdos te llevás de tus años como presidente del Centro Vecinal?

Me llevo muchos recuerdos; por ahí se renegó, pero por lo menos se trabajó y estuvo al alcance. Es fundamental que participen los vecinos y todo depende las horas que vos le dedicás. No es solo decir soy presidente del centro vecinal. Tenés que estar cuando hay una tormenta, cuando te llaman los vecinos que se les cae un árbol o un cable, un tiempo con los hundimientos de los pozos tenés que estar para conseguir la tierra para taparlos, también el tema del alumbrado salir a controlar a la noche que se hayan encendido las luces. Te lleva bastante tiempo, fueron seis años que yo estuve en la sede, que también remodelamos y reconstruimos. Lo bueno es que la gente te lo reconoce en la calle. Hoy piensan que sigo siendo el presidente del centro vecinal. Yo no me pude presentar porque estuve en dos periodos, pero de acá a dos años tengo pensado volver a hacer candidato. Me voy a postular porque me gusta que el barrio salga adelante.

 

 

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