“Es un dolor que te mata todos los días”
Este miércoles 7 de noviembre se cumple un mes del crimen de Federico Agüero, el joven de 27 años que fue emboscado por malvivientes que lo mataron para robarle cuando bajaba del colectivo en barrio Vicor.
La autopsia constató que murió por un golpe en la sien izquierda, y que además presentaba otros golpes en la cabeza y en el pecho.
Por el crimen está detenido Agustín Olivares, de 18 años, de barrio Parque Futura, por orden del fiscal del Distrito II Turno 5, Alfredo Villegas.
Entrevistados por este medio, los padres de la víctima: Norma Nieto y Sergio Agüero manifestaron su inquietud por el avance de la causa.
“El fiscal nos dejó tranquilos porque dijo que irá hasta las últimas consecuencias. En eso tenemos confianza”, dice la mamá de Federico. “Pero necesitamos que se encuentre a los cómplices del acusado que aún andan sueltos”, completa.
Los padres de Federico son querellantes de la causa pero no han tenido acceso al expediente porque rige el secreto de sumario hasta tanto no se le tome declaración indagatoria a Olivares. La defensa de éste habría pedido una pericia psiquiátrica tendiente a demostrar que no comprendía la gravedad de los hechos al cometer el crimen.
“No me caben dudas de que a mi hijo lo mataron con esa saña porque reconoció a sus asesinos, porque no llevaba nada de valor”, afirma Nieto. Y detalla: “El celular robado andaba a duras penas. En la billetera tenía cinco pesos. Y en la mochila llevaba sus diseños”.
Federico era tatuador, diseñador y bailarín de murga.
La madre de Federico presiente que conoce al padre del acusado de matar a su hijo porque “es contratista de obra y nosotros tuvimos ferretería ocho años en la zona”.
“Gente del barrio viene a decirnos que los padres del detenido son buenas personas. Si lo son, me pregunto ¿qué clase de hijo criaron? ¿Qué valores mamó ese chico en esa casa? Porque no entiendo tanta barbarie”, señala Nieto.
Indiferencia social
Todos los martes, los padres, los amigos y los vecinos, de Federico cortan la avenida Armada Argentina para pedir justicia por el crimen. El hecho de que siempre sean los mismos y no se sumen más vecinos provoca dolor en los padres de la víctima.
“Yo no sé qué pasa con la gente, si están dormidos o piensan que nunca les puede pasar a ellos lo que nos pasó a nosotros. Cuando nosotros pedimos justicia por Federico, también pedimos seguridad para el barrio”, reflexiona Nieto a La Décima.
Una muerte diaria
La mamá de Federico dice que siente una muerte diaria al representarse a su hijo mortalmente herido pero aún vivo, desangrándose en el piso, sin que nadie lo ayude.
“A mi hijo lo dejaron morir ahogado, broncoaspirándose con la sangre. Murió tirado en la calle, desamparado, con un montón de gente que pudo hacer algo pero no lo hizo. La ambulancia nunca llegó porque no encontraba la dirección, como si tuviéramos en la época de las cavernas. Los policías no se dignaron a levantarlo y llevarlo de urgencia al hospital que está a diez minutos. Sentir que lo pudieron haber salvado y no lo hicieron, es un dolor que te mata todos los días”.
Prosigue la mamá con su relato: “Federico no merecía la muerte porque era una persona solidaria, que siempre le tendía una mano a quien fuera. Y hoy me explota el pecho de orgullo por el chico que crié”, dice Nieto, quien pasa el tiempo recluida en la vivienda de Ampliación Vicor, fantaseando con que todo esto sea una pesadilla.
“No me sirve el recuerdo, necesito tenerlo conmigo, abrazarlo, hablar con él”, dice Sergio Agüero, quien se siente agradecido por el apoyo de los compañeros de la murga de Federico. “Los chicos de la murga Colgados de la Luna nos ayudaron muchísimo, sin el aporte de ellos no lo hubiésemos podido velar”, dice el padre, que se dedica a trabajos de herrería.
El objetivo de los padres es que la carátula cambie a homicidio criminis causae, que prevé un castigo mayor para el acusado.
