“Estamos contenidos y haciendo la cuarentena”, dice un familiar de un enfermo de Covid-19 en VEL
La voz de Graciela, al otro lado de la línea telefónica, suena algo temblorosa al principio. Ella se encarga de aclararlo: “Estoy bien pero todavía con un poco de pánico, y a veces me pongo a llorar porque es doloroso atravesar una situación como esta”. Pero a medida que la entrevista empieza a fluir, la voz de la vecina de Villa El Libertador se va distendiendo y empiezan a aflorar reflexiones para tomar nota.
“Yo quisiera agradecer a todo esos vecinos que nos ayudan, que se acercan a la reja de la casa y nos dejan mercadería, o te sorprenden con un plato decorado diciéndote que “estamos con ustedes”, dice Graciela, refiriéndose al gesto de aliento que vecinos de El Pocito le dejaron a través de una artesanía. “Hoy también recibí la visita del presidente del centro vecinal del barrio, que vino a preguntar si necesitaba algo. Es lindo sentirse contenido así, hace bien”, señala la vecina.

Graciela es la mamá de una empleada de la firma A Granel con diagnóstico positivo de coronavirus en el marco del brote ocurrido en la zona del Mercado Norte. Los hechos ocurrieron vertiginosamente: el sábado pasado su hija se fue a trabajar y al rato llamó por teléfono contando del cordón sanitario en el Mercado y de los testeos masivos. Al cabo de unas horas, a su hija le confirman el resultado positivo del test de hisopado, y el cundió el pánico en el seno familiar. Porque además, a esa altura de la tarde noche, el jefe de familia empezaba a manifestar los primeros síntomas del contagio que luego serían confirmados en una clínica. “Tenía agüita en la nariz y una picazón al principio y luego empezó a dar mucha fiebre”, refiere Graciela al contar las primeras reacciones.
Al día siguiente, domingo 17 de mayo, personal de Policía Judicial desembarcó en el lugar y testearon a todos: padre e hija volvieron a dar positivo y el resto, todos negativos. También testearon al novio de la mujer contagiada y a la familia del novio, que viven en otro barrio, pero los resultados por ahora se desconocen.
Es decir que Graciela, su nieta de seis años (hija de la mujer infectada) y su otra hija dieron negativo en los análisis. Ellas tres viven juntas y están encerradas haciendo la cuarentena en un domicilio de Villa El Libertador pese a que están sanas y sin el virus en el cuerpo. “A pesar de que me dio negativo voy a salir a la calle cuando lo autoricen los médicos, porque tampoco quiero salir”, aclara.
“Por eso es injusto que un vecino me haya insultado cuando me asomé un segundo al portón a dejar la bolsa de la basura para que la lleve el recolector”, cuenta Graciela, cuyo domicilio mantendremos en reserva para evitar represalias violentas e injustificadas como la del vecino. “Es doblemente dolorosa esta situación por tener a alguien de la familia internado, solo en el hospital y sin verlo, y encima que alguien insulte porque tener covid -aunque en mi caso no lo tengo- como si alguien buscara enfermarse a propósito cuando es una pandemia”.
Graciela revela a diario un médico del hospital Rawson se comunica telefónicamente para reportar el estado de su marido. “Él está bien, evoluciona bien y no necesita respirador”, cuenta a La Décima. “Mi marido es un hombre sano, no toma no fuma, pero tiene 69 años”, agrega. En cuanto a su hija que tiene 34 años y cumple la cuarentena en soledad en un domicilio contiguo “se encuentra muy bien ella, no tiene dolores, solo que dice que a veces le cuesta un poquito respirar”. “Desde que empezó la cuarentena no la vi más, ella solo sale a retirar la comida que le deja su marido”, añade.
Graciela es su nombre real, y muchos vecinos que lean la nota, sabrán reconocerla porque algunos de ellos la acompañan a diario con un llamado de aliento o comprándole víveres. “Al principio tuve mucho pánico pero ahora siento el acompañamiento de muchos porque es horrible que te traten mal si estás enfermo. Yo le transmitiría a los vecinos que hay que pensar en el otro, en lo que pueda estar necesitando, y mantener el respeto siempre”, es la sugerencia de Graciela.
“También les pediría que se cuiden, mantengan la distancia social, no se dejen ganar por el miedo, tengan mucha pero mucha fe en Dios y sean solidarios para que aquel que esté enfermo se sienta más acompañado”, dijo la vecina en el marco de la entrevista con La Décima.
