Familiares y amigos de “Beco” Ávila se movilizaron para reclamar justicia por el crimen

Un grupo de vecinos se movilizó esta noche frente a la Comisaría 18 de Villa El Libertador (Carmelo Ibarra 1255) para reclamar justicia por el crimen de José Antonio “Beco” Ávila, asesinado durante un operativo policial el sábado 4 de junio pasado.

Los movilizados, en su mayoría familiares y amigos de Avila, se movilizaron hasta la sede policial del barrio porque los acusados de su  muerte son efectivos de la patrulla motorizada.

Recordemos que Avila muere ejecutado en el patio de una casa de Caracas al 5200 en el marco de un operativo cuyas circunstancias recién comienzan a investigarse.

De todos modos, lo que se sabe es que al joven padre de dos niños de 9 y 3 años, vendedor ambulante de profesión y con una discapacidad neurológica -padecía de esquizofrenia- lo mataron desarmado.

Por eso hay mucho dolor en un sector de la barriada: por el salvajismo con que habrían actuado estos policías cuya situación es comprometida porque no reportaron a sus superiores ni el operativo ni el trágico saldo. Una persona ejecutada dentro de una casa en medio de confusas circunstancias.

“Estos policías la tienen que pagar porque lo mataron como a un perro a mi hermano, que era una excelente persona, y lo abandonaron, no avisaron a la superioridad”, dijo una hermana a La Décima.

“Le pegaron por pegarle”, cuenta Johana, la mujer de la víctima. “Porque él había estacionado bien la moto, es mentira que venía de una persecución, esto fue un asesinato a sangre fría”, remató.

Por el crimen están detenidos y fueron pasados a situación pasiva los cabos Lucas Gonzalo Navarro y Sebastián Juárez, quienes están acusados por homicidio doblemente agravado por su condición de policías y por el uso de arma de fuego. El primero, Navarro, habría reconocido la autoría del disparo.

El abogado del policía, Ricardo Moreno, declaró en La Voz del Interior que su defendido habría ejecutado a Avila porque éste le agarró los dedos con la puerta en una supuesta persecución. Es decir, mató para repeler una agresión menor.

“Es todo mentira lo que dicen, no hubo persecución porque si la hubiera habido no estaría la moto estacionada”, dice Johana. “Mi marido no traía nada robado, no tenía arma no tenía nada, por eso queremos que estos policías paguen, porque destruyeron a toda una familia”.

Avila muere en el patio de la casa de una persona de apellido Vaca, que terminó detenida porque tenía un pedido de captura en su contra.  Los investigadores de la Dirección de Homicidios de la Policía de Córdoba realizaron un trabajo de hormiga para juntar los indicios y reconstruir la escena de lo que ocurrió ese sábado. La filmación de las cámaras de particulares, los testimonios recogidos y, finalmente, el resultado de la autopsia donde se constata que Avila había sido muerto por el disparo de un arma de fuego calibre 9 milímetros (arma de la fuerza de seguridad), fueron claves para el esclarecimiento.

El abogado de la familia, Carlos Nayi, dijo que el crimen excede a un caso de “gatillo fácil” porque más que un exceso policial, lo que hubo fue “un asesinato a quemarropa contra una persona desarmada”.

beco avila

“Beco era alegre, simpático, no molestaba ni le negaba el saludo a nadie”, destaca su hermana. “Era muy humano, ayudaba al que tenía que ayudar”, agrega Manuel, un primo hermano.

“Hicimos esta marcha para pedir justicia y porque queremos que se limpie el nombre de él porque hay gente que comenta cosas y no sabe lo que pasó o como era mi marido”, dijo finalmente Johana.

La marcha fue pacífica y los movilizados recordaron a Beco con aplausos y con la consigna de “José, ahora y siempre”.

 

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