Información y miedo
Pasada la medianoche de hoy, empezaron a arreciar los llamados y mensajes a este medio reclamando información -al límite de la súplica- por un supuesto caso de coronavirus en el hospital municipal Príncipe de Asturias.
El rumor fue alimentado por vecinos que comentaban que el hospital había cerrado sus puertas “y no dejan ingresar a nadie por un caso de coronavirus”.
Es decir, estaba pasando informativamente algo en el hospital y debíamos ocuparnos.
Lo primero que hicimos fue buscar confirmar o desestimar el hecho con las autoridades sanitarias municipales que están a cargo del hospital. La respuesta fue el silencio. Luego elevamos la consulta a una autoridad provincial, y lo mismo.
Apelamos entonces a la buena fe de personas que cumplen tareas en el hospital y pudimos confirmar que efectivamente se había activado el protocolo a una paciente que presentaba “síntomas similares” al virus descubierto en China.
La misma fuente contó que la paciente había sido derivada alrededor de las 22 horas al hospital Privado y que luego desde el Rawson supuestamente descartaron el contagio.
Si bien logramos establecer de que se había aislado por precaución a una paciente en el Asturias, usamos el modo condicional al dar a conocer la noticia para ser cuidadosos con el tema y porque aun no fue confirmado oficialmente.
Una vez publicada la noticia sobrevino la crítica de los comentaristas tratándonos de “irresponsables” por informar sobre la base de rumores, de manera parcial y por contribuir a sembrar miedo, que es el peor y más masivo de los virus.
Pasando en limpio
Primero: confirmamos que se activó un protocolo de aislamiento por posible coronavirus en el hospital, por lo que dejó de ser un rumor para ser noticia.
Segundo: publicamos la información en potencial porque así lo demanda la práctica periodística al no ser confirmada por una fuente oficial. Pero esto no desmiente la existencia del hecho en cuestión; es decir, la activación del protocolo.
Tercero: nos ocupamos del tema porque la información es un servicio público y era tal la escalada de mensajes y llamados a este medio en la madrugada de hoy que no podíamos hacer otra cosa que ocuparnos.
Cuarto: la información es parcial e imprecisa porque hay una decisión de las autoridades (provinciales y municipales) de retacear la información al público y darla a conocer en el tiempo y forma que creen adecuado supuestamente para no crear pánico.
Quinto: es cínico y contradictorio demandarnos información y luego criticarnos por informar y sembrar miedo al hacerlo.

Sexto: si hay miedo es porque falta, se retacea y bloquea la información, y porque también hay una cobertura mediática, sobre todo televisiva, que no contribuye a llevar calma al presentar las noticias bajo la lógica del espectáculo (“Pasen y vean el show del coronavirus”, parecen decirnos)
Por último: las recomendaciones sobre cómo prevenir tanto el coronavirus como el dengue abundan en Internet. Y en el tema del “corona” es tan simple como lavarse las manos con jabón en forma frecuente para no contraer el virus.
Este es el principio para ganarle a la enfermedad y a la discriminación porque el enemigo nunca es el enfermo, sino la enfermedad.
