El brote en Villa El Libertador, ¿solo es culpa de unos “irresponsables” que no se cuidaron?

Limitar la responsabilidad en un puñado de “irresponsables”, como dijo el gobernador Schiaretti ayer, por el brote de contagios en Villa El Libertador parece insuficiente como explicación del problema.

Es verdad que el aislamiento social, preventivo y obligatorio en Villa El Libertador no fue total porque tampoco lo fue en ningún punto del país. La perfección solo es atributo de los dioses.

También es verdad que desde un inicio se veía más gente en las calles del barrio en comparación a barrios de mayor poder adquisitivo.

Hay factores económicos y hábitos culturales, que para muchos no son tan obvios, pero que explican la diferencia de comportamiento de un vecino de Villa El Libertador al de alguien de Nueva Córdoba.

La gente de los barrios populares no pudo darse el lujo de quedarse en casa y echar mano a los ahorros bancarios o del colchón. Por razones obvias: no tiene capacidad de ahorro, solo de consumo. O ni eso.

Los Estados (nacional y provincial, especialmente) anunciaron medidas de alivio económico para gente que en su mayoría no está bancarizada ni opera por homebanking. Entonces los vecinos se vieron obligados a salir a la calle y hacer largas y extenuantes colas para acceder al beneficio del gobierno.

¿Qué culpa tiene la gente si en el barrio hay dos cajeros para atender la demanda de 60 mil vecinos? ¿Acaso es posible evitar una aglomeración de gente con esa oferta bancaria?

El vecino de Villa El Libertador pasa la mayor cantidad del tiempo en la calle porque allí está su fuente de subsistencia, porque viven hacinados y porque su vida transcurre en relación a los otros. Si los humanos somos seres sociales, los vecinos de Villa El Libertador tienen una sociabilidad recargada.

¿Acaso un patrón cultural es algo que pueda cambiarse en 100 días? ¿Qué culpa tiene la gente, entonces?

Luego está el discurso dominante. Que primero no pueden salir, que ahora sí se puede salir, que ahora debemos volver un paso atrás porque no sabemos cuidarnos, etcétera.

Estas idas y vueltas, propias de una situación de pandemia, también confunden y desorientan a la gente, porque además no hay forma de asimilar tanta información normativa de lo que se puede y no se puede.

Tampoco hay forma de asimilar el celo sobre la información administrada por quienes gestionan la elaboración y difusión de los datos. El hermetismo y el recorte de los datos que se informan también estresan a todos.

Más aún, después de casi noventa días de aislamiento obligatorio, donde el agotamiento físico y mental  es notorio y relajarse pasa a ser la regla y no la excepción.

Además, si se habilitan cada vez más actividades económicas, sociales y recreativas, y se habla de devolver las libertades civiles perdidas con el aislamiento, es lógico que los que nunca respetaron la cuarentena refuercen su indisciplina y los que la respetaron se entusiasmen con la vuelta a la normalidad.

Desaprensivos con los otros hay en todas las clases sociales. Desde aquellos que invadieron las rutas para pasar el aislamiento en lugares turísticos de la costa atlántica hasta los que organizan un asado con partido de fútbol en el potrero para treinta o cuarenta personas. Todo eso está mal.

No se justifica hacer caer todo el peso de la pandemia en la gente porque es como meter a un zorro en el gallinero y luego sacrificarlo porque se comió las gallinas. ¿Qué esperaban?

Los gobiernos también deben hacer un mea culpa de que sus idas y vueltas confunden tanto como su ausencia. Porque hubo ausencias evidentes. La gente andaba por la calle desesperada buscando auxilio para cobrar la asistencia porque los bancos y los organismos de la seguridad social estaban cerrados.

La gente hizo y hace lo que puede, porque de suerte que puede respirar y alimentarse, como para lidiar encima con el estigma de haber causado un brote.  Es una pandemia, y a la corta y a la larga, una importante cantidad de gente se va a contagiar. Porque en esta ciudad la transmisión es comunitaria.

 

 

One thought on “El brote en Villa El Libertador, ¿solo es culpa de unos “irresponsables” que no se cuidaron?

  • 14 junio, 2020 at 12:15 am
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    Me gusta este diario. Y la visión que tienen. Pero en esta ocasión no concuerdo, si bien estamos en una pandemia y es lógico que la mayoría nos contagiamos, no me parece bien que se minimice la responsabilidad de aquellos que no cumplieron la cuarente. El gobierno también tiene la culpa, al barrio nunca se lo controlo, sabiendo como es la cultura de acá, un barrio lleno de comercios, de ferias, de juntas, y demás. Pero también son culpables aquellos que activaron este brote, es injusto que se los victimice xq no es así, fueron unos irresponsables y por culpa de ellos estamos mí familia y yo con posibles contagios. Sígo bancando a este diario, pero traten de no minimazar la responsabilidad del ciudadano, que es tan culpable como el gobierno, de esto que está pasando. Gracias!

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