“Le quebró las manos, el mentón, los pómulos, con un martillo que lavó y guardó”
Karina Tabares aún no sale del espanto por el horrendo crimen a su madre, Olga Villarreal (72), ocurrido en barrio Comercial.
Transcurrieron tres meses y los detalles del asesinato no dejan de sorprender.
En los últimos días, Tabares accedió al expediente judicial donde el fiscal Víctor Chiappero instruye la causa hasta ahora caratulada como homicidio simple, una figura que prevé entre 8 y 25 años de prisión para el culpable.
Por el crimen está detenida Alejandra Tabares (58), sobrina de la víctima.
El cuerpo de Olga fue encontrado el miércoles 6 de junio entre el garaje y el comedor de la vivienda ubicada en la calle Villa María al 5940, entre un charco de sangre.
“Me enteré de la forma que la mató: le quebró hasta las manos, el mentón, los pómulos, con un martillo que lavó y volvió a guardar”, relata Tabares, quien como querellante accedió al expediente por medio de su abogado Carlos Nayi.
La hija de Olga encabezó el viernes una protesta para reclamar por el avance de la causa. Lo hizo junto a un grupo de vecinos. Este martes repetirán el reclamo.
“Es que ya pasaron tres meses y todavía no salió la prisión preventiva”, explica Tabares a La Décima. “Queremos que se hagan las cosas bien”, agrega.
Para la querella, las pruebas contra la acusada “son contundentes”.
Por caso, puntualiza que el martillo -presuntamente el arma homicida- “tenía restos de ADN de mi madre”.
“También se encontraron unas zapatillas blancas tiradas en el Canal (Maestro Sur) con restos de sangre seca de mi madre”, aporta.
Agrega que “ella (por la detenida) ha fumado dos cigarrillos y el ADN de las colillas halladas en el patio es de ella”.
“Además, en la autopsia encontraron tres pelos de ella en la mano de mi madre”, señala. “Pobrecita, se ve que se quiso defender como pudo”, infiere.
Consultada por la prueba de las cámaras, Tabares reseña que las mismas revelarían el ingreso de la acusada a la casa de la jubilada pero no la salida porque la hipótesis es que se fue por el patio.
“Como las casas son colindantes, habría usado una escalera para salir por el techo”, es la hipótesis de Karina.
El móvil del crimen según la querella sería el robo.
“Supongo que mi madre la debe haber encontrado robándole en la mochila”, plantea Tabares, pero lo que todavía no tiene explicación es la saña o enojo ciego empleado para asesinarla.
“No lo entendemos porque mi mamá prácticamente la crió a ella”, dice.

