Niño de Villa El Libertador brilla en la olimpíada iberoamericana de matemática
Franco Silva es un niño de 11 años que cursa sexto grado en la escuela primaria municipal Alicia Moreau de Justo, en Villa El Libertador.
Junto a una compañera de otra escuela municipal, Franco representó a Córdoba en la Olimpíada Iberoamericana de Matemática y tuvo un destacado desempeño. Literalmente, brilló.
“Primero participé en la competencia escolar. Luego la interescolar, la provincial, la regional y la nacional”, cuenta Franco para graficar el largo y esforzado recorrido académico hasta llegar a la instancia mayor que es la Iberoamericana, donde compiten alumnos de todo el país.
Esta última instancia se celebró en el Colegio Nacional de Monserrat, uno de los establecimientos preuniversitarios de Córdoba. Fue tal el desempeño de este niño de Villa El Libertador que el Monserrat propuso otorgarle una beca económica para que estudie allí.
Aunque sabe la importancia de este logro, Franco no está muy convencido. “Quiero estudiar donde estudia mi hermano, en Mirizzi”, dice, pero no todo está dicho. Su hermano Angel tiene 13 años.
Franco sobresalió entre veinte participantes provenientes de todo el país: Buenos Aires, Salta, Mendoza, etcétera.
El desafío era resolver problemas matemáticos. Así lo hizo desde el comienzo hasta llegar a la Iberoamericana. Es la tercera vez que participa en un concurso de matemáticas.
“Pero esta vez fue más difícil”, dice con timidez y una dulce sonrisa. “Las cosas que aprendí estos años pude aplicarlas para poder avanzar”, agrega. ¡Y vaya si avanzó!
Admite que la matemática le apasiona porque “se me hace fácil”. “Desde el primer grado siempre me sacaba excelente en matemáticas”, aporta.

Es de los que cuando sus compañeros no entienden, les da una mano en forma desinteresada. “Pasa a veces cuando no entienden algún problema”, señala.
Dice estar muy contento con su escuela y las maestras. “Para mí, es perfecta la escuela”, dice sobre la escuela municipal Alicia Moreau. Y en ese sentido, tiene un agradecimiento particular “con la seño Evangelina” de matemática.
Pensando en un futuro lejano, confiesa que le gustaría seguir con el estudio y ser veterinario. “Me gustan mucho los animales, verlos jugar”, comenta.
Otra de sus pasiones es jugar al fútbol. Lo hace en la sede de Belgrano, en barrio Inaudi.
Su papá Daniel Silva, comerciante, está orgulloso de sus hijos.
“Estamos en todas con ellos porque vemos sus progresos y resultados. No les hacemos faltar nada, siempre incentivándolos e inculcándoles respeto y responsabilidad”, afirma.
Advertía las facilidades de Franco con las matemáticas porque “sabía estar sentado, te tiraba un número y te hacía la cuenta rápido”, lo cual le provocaba asombro.
Por último, Silva dice que pese a las limitaciones y carencias de la educación pública, “siempre se puede salir adelante”. “Ellos (por sus hijos) lo demuestran”, reflexiona.

