“No comería si no tuviera este lugar”
Jesús Gerardo Ortiz es un cartonero de la zona, habitual comensal del comedor “La Monada” del Centro Vecinal de Villa El Libertador.
Es uno de los tantos que asiste al comedor que sostiene el vecinalista Aldo Ortega. “No comería si no tuviera este lugar. Hace tres meses que no me pagan la pensión y estoy esperando por la jubilación”, dice.
Este sábado estaba comiendo solo en la sala. Ya todos se habían ido. Limpiaba su plato de pasta con el pancito y arriba del tablón tenía un túper con comida.
“Esto se lo llevo a un amigo que no puede caminar”, sigue contando, ahora subido a su bicicleta con carro. Al diálogo se suman un vecino amigo de Jesús y el propio Ortega.
Jesús cuenta que vive en una casa que cuida, que antes trabajaba de gasista, que tiene una discapacidad que no sabe definir. Consultado sobre cuál fue la causa , sorprende al mostrar una tarjeta con la imagen de un hombre sobre un ala delta y, al dorso, su identificación de “gasista instalador”.
Dice que su discapacidad es consecuencia de haber caído al vacío practicando aladeltismo, pero no puede aportar más datos porque “no recuerdo”. Apunta que esto pasó hace “diecinueve años”, pero no conserva registro en su memoria del accidente.
Dicho esto, saluda y empieza pedalear hacia algún lugar de la zona sur para llevarle el almuerzo a su amigo.





