“No soy escuchada por nadie, salvo cuando hay que votar”
María Alvarez, vive con sus cuatro hijos menores de edad en una precaria vivienda en el asentamiento Las Tablitas, en Villa El Libertador.
Cuenta que a la casa la compró “hace cuatro años” y que con el tiempo se fue deteriorando.
“La casa estaba agrietada, es cierto, pero cuando empezó a venir la urbanización la vibración de las máquinas me la agrietó aún más”, cuenta María, que anoche tuvo que evacuar la casa porque la lluvia produjo el desborde del pozo negro.


“He ido al Pablo Pizzurno, a la Casa de Gobierno, vino la gente de hábitat a mi casa, pero lo única solución que me ofrecen es el plan Vida Digna”, cuenta y aclara que “a mí ya me lo dieron al plan y pude reparar la casa, pero ahora el problema es más grave”.
María necesita que Defensa Civil haga un relevamiento de su casa y elabore un informe para luego con eso en mano pelear por una casa ante el Estado. Teme un derrumbe.
“Yo lo que necesito es una casa, esto no va más. Estamos sobre mallines y cada vez va a ser peor”, dice a La Décima.

La losa de la vivienda ha cedido y esto ha provocado rajaduras importantes entre la pared y el piso, y el desnivel de la casa respecto al piso. El paso incesante de máquinas de gran porte, con sus vibraciones, agrandó las rajaduras en toda la estructura de la casa.
“Debo tener cerca de diez reclamos a Defensa Civil y nunca vinieron”, denuncia.
María siente que “no soy escuchada por nadie, solo soy escuchada cuando hay que votar”.

