Pandemia de necesidades: cada vez más gente en las ollas populares de Villa El Libertador
La pandemia del coronavirus trajo aparejada la pandemia económica ya que los ochenta días de aislamiento social, preventivo y obligatorio profundizó el desempleo, la pobreza y la marginación.
La crisis recesiva golpea por igual a todos pero el impacto es más fuerte en los sectores postergados de la población que no tienen capacidad de ahorro y viven al día de la changa y el cuentapropismo.

Según cálculos del Observatorio Social de la UCA, más de 900 mil personas perdieron su empleo en lo que va a de la cuarentena, una cifra estremecedora por la magnitud del daño social. Detrás de cada una de esas personas hay una familia que hoy depende de la asistencia del Estado o de los más solidarios.
En Villa El Libertador, hay dos grandes ollas populares donde la gente asiste por una ración caliente de comida.
Una olla la encabeza el presidente del Centro Vecinal, Aldo Ortega, quien ha convertido en ambulante el comedor “El ritual de la monada” que antes funcionaba en la sede vecinal.
El vecinalista comanda un grupo de colaboradores que se encarga de gestionar las donaciones y de preparar la comida.

La comida se reparte los lunes en la zona del centro de la ciudad: hasta antes de la cuarentena el lugar fijado era la plaza San Martín y luego fue mutando. Y los días viernes, en horario nocturno, en la plaza principal de la Villa. Allí la afluencia de gente viene creciendo paulatinamente.
“Mucha gente hoy viernes, dimos más de 250 porciones de comida”, escribió en su muro de facebook Ortega el viernes 5 de junio. “Gracias a los que colaboran comprando locro con eso venimos bancando las ollas de la semana y gracias ala gente de mi barrio que siempre nos alienta para seguir ayudando”.

La otra olla popular la lidera Mario Rojas, alias “Chichaco”, ferretero de la zona de la placita de la Virgen y con vocación social. Es allí donde todos los domingos, Rojas le brinda un plato de comida a centenares de personas, también merced a la colaboración de vecinos y comerciantes solidarios. Muchos de ellos, como “el Gato” y “el Negro” son personas en situación de calle, que dormitan en sitios baldíos.

“Gracias a Dios pudimos cumplir con la gente, se sirvieron más de 240 porciones”, resaltó Rojas en su muro de Facebook. “La comida de hoy fue locro, guido de lenteja y fideos”, reseñó.
Este último fue un domingo especial porque fue como un homenaje de despedida a Juan de Dios Alberto Bensusán, el linyera que fue encontrado muerto en el Canal Maestro Sur.

