Por qué puede ser clave el voto en blanco en una elección polarizada

El diario Infobae publicó en su edición de domingo 4 de agosto una nota referida al voto en blanco en vísperas a las elecciones primarias, de agosto, y generales, de octubre; y explica por qué puede ser clave para definir al ganador en una elección cuyas preferencias están repartidas mayormente en dos partidos o coaliciones.

Resumiremos aspectos de esa nota para comprender mejor la incidencia electoral de este voto.

Ilustra el diario que hay voto en blanco “cuando los sobres están vacíos o con papel de cualquier color, sin inscripciones ni imágenes”.

El voto en blanco sirve les permite a los electores manifiesten disconformidad con todos los candidatos y con las propuestas formuladas por los partidos políticos.

El diario desmiente el mito popularizado por la manera en que se computan de que los sufragios en blanco vayan a la canasta del ganador, aunque admite que podría ser decisivo en una elección polarizada.

Tipos de votos

Existen dos categorías de voto: los válidos y los afirmativos. El sobre vacío cuenta como válido pero no como afirmativo, ya que los afirmativos son los que el elector coloca una boleta oficial de algún partido.

Los que determinan quién es electo presidente (y los otros cargos nacionales y provinciales) son los votos afirmativos. Según el artículo 149 del Código Electoral Nacional “resultará electa la fórmula que obtenga más del cuarenta y cinco por ciento (45%) de los votos afirmativos válidamente emitidos. En su defecto, aquella que hubiere obtenido el cuarenta por ciento (40%) por lo menos de los votos afirmativos válidamente emitidos y además existiere una diferencia mayor de diez puntos porcentuales respecto del total de los votos afirmativos válidamente emitidos, sobre la fórmula que le sigue en número de votos”.

En caso de que no se dieran ninguna de estas dos circunstancias, habrá un balotaje entre las dos fórmulas más votadas, siempre contando los votos afirmativos válidamente emitidos.

Cómo se computa

El voto en blanco afecta al porcentaje final que obtiene cada fórmula el día de la elección, especialmente en las PASO, porque estos votos son tenidos en cuenta para el cálculo. No sucede lo mismo en las generales y en el balotaje.

Ilustra la nota de Infobae: “Por ejemplo, en un universo de 30 votos, si 10 votaron por un candidato, 10 por otro y hubo 10 en blanco, en las PASO cada candidato habrá sacado el 33% de los sufragios. En cambio, en las generales, cada uno habrá obtenido el 50%, porque la base es sobre 20”.

En este marco, dado el nivel de polarización electoral entre Alberto Fernández y Mauricio Macri, si alguno consiguiera en las Primarias un 43% (en el Frente de Todos dicen estar cerca de este número), eso podría convertirse en un 45% si mantuviera el mismo caudal de votos, lo que le alcanzaría para evitar el balotaje. Aunque puede ocurrir que disminuyan los votos en blanco, lo que haría cambiar la base total sobre la que se realiza el cálculo.

En las Paso sí, en la General, no

El voto en blanco tiene una alta incidencia en las PASO porque allí lo que se define es quiénes son oficializados como candidatos para la primera vuelta. “Por eso, se suman todos los votos válidos para calcular quiénes alcanzan el 1,5% necesario para llegar a octubre”, explica la nota.

En cambio, en las elecciones generales se elijen cargos y la Constitución Nacional (artículos 97 y 98) establece que para proclamar ganadora a una fórmula presidencial deben computarse únicamente los “votos afirmativos válidamente emitidos”. Lo mismo sucede para gobernadores, diputados, senadores, intendentes y el resto de los puestos en juego. O sea: no se computa el voto en blanco.

Ejemplos y antecedentes

En las PASO del 2015, Daniel Scioli obtuvo el 36,69% de los votos contando los blancos, que representaban el 38,67% sin ellos. Y Cambiemos (la suma de Macri, Sanz y Carrió) alcanzó el 28,57% sobre la base total, que fue un 30,11% teniendo en cuenta solo los afirmativos válidamente emitidos. En esa elección hubo 1.216.645 sobres vacíos en las urnas, un 5,12%.

“Sin embargo, esto no se tradujo en octubre en un escenario favorable para Scioli -como espera que suceda Alberto Fernández– porque, si bien el ex gobernador sacó más votos, los sufragios en blanco bajaron considerablemente (664.740). Entonces, los más de 9 millones de votos que obtuvo el Frente para la Victoria representaron el 37,08% contra el 34,15% de Macri, que fue votado por 8.601.131 ciudadanos”, refiere la nota de Infobae del colega Marcos Shaw.  “Finalmente, en el balotaje, donde el conteo es con la misma metodología que en la primera vuelta, los sobres vacíos volvieron a disminuir (306.471). En esta instancia, podría decirse que una mayor cantidad de votos en blancos “favorecen” a quien consigue más votos afirmativos, pero simplemente porque son los que, junto a los nulos, determinan cuál es el universo sobre el cual se calcula el porcentaje final. Esto no quiere decir que los que votaron en blanco lo hicieron, indirectamente, por Mauricio Macri”, aclara el articulista.

“Esto es porque en la segunda vuelta de 2015 hubo 25.935.243 electores pero la base sobre la cual se calcularon los porcentajes de Macri y Scioli fue de 25.297.924 (no se tuvieron en cuenta los blancos y los nulos, que fueron 330.848). Entonces, los 12.988.349 votos que consiguió Cambiemos, representaron el 51,34% del total y no 50,08%”, concluye.

 

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