“Querían convencernos que éramos meramente espectadores del coronavirus”

Silvia Fontana es licenciada en Ciencias Políticas de la Universidad Católica de Córdoba y especialista en gestión del riesgo de desastres. Entre agosto del 2017 y diciembre del 2019, fue Directora Nacional de Planeamiento para Asistencia en Emergencias en el Ministerio de Defensa.

En esta entrevista con La Décima, Fontana analiza críticamente la gestión de la comunicación del riesgo de una pandemica como el coronavirus por parte de los gobiernos de países afectados y, en ese marco, rol de los medios de comunicación, entre ellos las redes sociales.

“Cuando se gestionan riesgos lo que se está gestionando es la incertidumbre”, afirma, por eso recalca que “actuar sobre la marcha lleva a la improvisación, y la comunicación del riesgo debe ser planificada”. Es justamente lo que no hizo el gobierno argentino al comienzo cuando “se subestimaron los tiempos de la llegada del virus a nuestro país”. Recordemos que la declaración del ministro de Salud Ginés González García acerca de que el virus tardaría en llegar y a los pocos días debería desdecirse de sus dichos.

La entrevista:

¿Cómo observa la gestión de la comunicación de gobiernos, organismos e instituciones ante la declaración de la pandemia de coronavirus?

Hay que tener en cuenta que no existe una sola manera de comunicar el riesgo, existen diversos mecanismos, acciones, prácticas, etc. para llevar adelante el proceso de comunicación hacia la reducción del riesgo. Estas maneras de comunicar el riesgo cobran diversas formas de acuerdo a los escenarios de riesgos, como también existen diversos canales a través de los cuales comunicar el riesgo.

Si bien el gobierno debe estar atento a las políticas de comunicación en la gestión de riesgos, tenemos que tener en cuenta que en la actualidad hay actores que tienen cierto protagonismo en la comunicación.

Lo que se destaca particularmente en el caso del coronavirus (COVID-19) es que en un primer momento se subestimaron los tiempos de la llegada del virus a nuestro país. El calor detenía su llegada, pero no se tuvo en cuenta que la movilidad de nacionales como de turistas es muy alta por lo que el virus llegó antes de lo esperado.

Esta llegada antes de lo esperado mostró que los gobiernos, las instituciones y la sociedad no estábamos preparados para recibirlo. En este contexto, los comienzos de la comunicación del riesgo en nuestro país fueron totalmente preventivos a partir de la generación de información relevante. Lo que era un contrasentido, en ese momento, es que a las campañas preventivas por parte de los gobiernos se sumaba toda la explosión de noticias que recibíamos de otras partes del mundo, y querían convencernos que éramos meramente espectadores del coronavirus.

Una vez declarada la pandemia los gobiernos en todos sus niveles comenzaron con campañas de refuerzo para la prevención del coronavirus. Considero que se perdió un “tiempo de oro” al no haber trabajado intensamente en los comienzos, más allá que la lógica indicaba que estábamos con tiempo para actuar, pero es importante reconocer que cuando se gestionan riesgos lo que se está gestionando es la incertidumbre.

Es fundamental tener en cuenta que los medios de comunicación también deben decidir qué y cuándo comunicar para no incurrir en la generación de “falsas alarmas” al igual que los gobiernos.

Lo que si estoy convencida es que la conferencia de prensa dada por el Presidente de la Nación, el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, mostró que el trabajo está siendo coordinado y articulado entre todos los niveles de gobierno. El mensaje simbólico de esa mesa fue contundente para la sociedad.

Considero que hay muchos errores, y lo importante hacia adelante es ir pudiendo sacar aprendizajes y lecciones de lo hecho. Actuar sobre la marcha lleva a la improvisación, y la comunicación del riesgo debe ser planificada. Comunicar el riesgo es un desafío para los gobiernos.

¿Qué riesgos genera una errática gestión de la comunicación en casos como estos?

Primeramente, señalaría porqué es tan importante la comunicación del riesgo. Y eso es así ya que una comunicación eficaz del riesgo permite ayudar a que la gente tome decisiones, reducir reacciones de ansiedad, apatía o enojo, minimizar impactos negativos, mantener las normas o cambiar el status quo y/o aliviar sufrimientos y salvar vidas.

La aplicación de una comunicación efectiva es indispensable para lograr cambios en las actitudes, acciones y políticas frente al riesgo. Si se quiere convencer para cambiar hábitos, atraer la atención para apoyar acciones de incidencia, invitar a la participación, cambiar mentalidades para salvar vidas y aumentar la resiliencia de las personas, sus comunidades y medios de vida, la comunicación del riesgo debe estar siempre presente.

Es así que gestionar la comunicación implica un gran desafío y ya se ha podido comprobar a lo largo de los años que aquello que no se informa adecuadamente, a destiempo, o sin objetivos claros, genera confusiones, desarticula cualquier planificación para la reducción del riesgo, altera la comprensión de los hechos, genera muchas veces caos, y, sobre todo, no contribuye a una economía de recursos.

Los gobiernos de países con Covid19 en su conjunto fueron criticados por ocultar la información y subestimar la enfermedad al principio. ¿Qué reflexión le merece esta actitud desde el punto de vista de una adecuada gestión comunicativa?

Los gobiernos tienden a evitar comunicar aquellos hechos que pueden causar alarma en la población, pero tanto la prudencia como la exageración pueden ser muy costosas para ellos. Poder transmitir mensajes efectivos implica hablar con seguridad sobre los contenidos que se difunden. Y para poder hacerlo, es necesario conocer el riesgo, lo que implica a su vez indagar acerca de las percepciones existentes sobre el riesgo presente en la sociedad.

El ocultamiento de la información como la subestimación de la enfermedad estuvieron de la mano con el desconocimiento del riesgo que se estaba materializando. El anuncio público de un nuevo escenario de riesgo puede tener resultados perjudiciales. Es tan importante evitar la alarma innecesaria y las exageraciones favoreciendo la reflexión. Para esto los gobiernos deben decidir qué y cuándo comunicar, encontrándose en una encrucijada cuando no se pueden prever las consecuencias del riesgo.

Situaciones como estas parecen crear un dilema en quienes controlan la información y los datos acerca del avance de la enfermedad. Tanto la abundancia como el retaceo de la información parecen generar temor o pánico por igual. ¿Coincide?

Lo que sucede es que como individuos nos vemos expuestos a tres realidades frente al riesgo:

  1. El mito de la invulnerabilidad personal, el “a mí no me va a pasar”, esta creencia nos hace más vulnerables, pues dejamos de tomar medidas preventivas.
  2. Las diferencias individuales, ya que dentro de una misma comunidad o grupo hay expresiones diferenciadas en la forma en que sus integrantes perciben un riesgo en particular.
  3. Las divergencias entre la población expuesta y los especialistas, ya que cada grupo toma en cuenta diferentes elementos para abordar los riesgos.

Por lo que el retaceo o la abundancia de la información se ven combinados con estas tres realidades, y no solo generan temor o pánico sino también muchas veces indiferencia. Así es que la comunicación del riesgo procura la reducción del riesgo generando capacidades en la audiencia que disminuyan las vulnerabilidades a las que se ve expuesta la población.

Hoy estamos expuestos a la sobreinformación por lo que se torna muy importante que solo tomemos aquella información de fuentes confiables. Gobiernos, medios de comunicación y sociedad somos responsables de los mensajes que emitimos frente al actual contexto de crisis en el que estamos inmersos.

La premisa más importante de la comunicación del riesgo es que todas las personas que habitamos un mismo territorio somos responsables por nuestra protección y seguridad, por lo tanto, todos debemos colaborar para la reducción de los riesgos.

Respecto al papel de las redes sociales ante la declaración de la pandemia. Se las cuestiona por generar una infodemia (pandemia informativa) a partir de informaciones falsas provenientes de fuentes no confiables. Pero por otra parte están quienes dicen que, sin la mediación de las redes y su buen uso para la prevención y comunicación, la propagación de la enfermedad podría ser peor. ¿Qué opina al respecto?

Las redes sociales son un excelente espacio para la divulgación de información que genere capacidades en la sociedad para enfrentar los riesgos, pero es generadora también de demasiada información falsa que al poder compartirse produce una cadena de mala información.

Por ello subrayo que sea cual sea el canal de comunicación del riesgo (prensa, TV, internet, redes sociales, radio, etc.), lo importante es la #responsabilidad en la transmisión de la información. En general, el éxito para superar una situación de crisis ante el riesgo materializado es la confianza en la información, por lo que quien transmite los mensajes debe ser alguien legítimo frente a la sociedad.

Sobre la entrevistada: BIO Dra. Silvia E. Fontana. Es Licenciada en Ciencia Política (Universidad Católica de Córdoba). Especialista en Docencia Universitaria (Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Córdoba). Magíster en Antropología (Universidad Nacional de Córdoba). Doctora en Política y Gobierno (Universidad Católica de Córdoba). Se desempeña como Secretaria de Grado y Proyección Social en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba. Fue Directora Nacional de Planeamiento para Asistencia en Emergencias en el Ministerio de Defensa. Es Docente e Investigadora de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba. Ocupó diversos cargos de gestión en la Universidad Católica de Córdoba. Dicta cursos de capacitación y cursos de posgrado. Es especialista en gestión del riesgo de desastres. Ha publicado artículos, libros y capítulos de libros sobre gestión del riesgo de desastres en revistas y libros nacionales e internacionales. Dirige proyectos específicos sobre la temática. Mail [email protected]

 

 

 

 

 

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