“Se tiene que acabar esto de ser un pedazo de carne cuando entrás a un quirófano”

Caterin Dayana Alfaro tenía 18 años recién cumplidos cuando el 2 de marzo del 2018 concurrió a la Clínica Romagosa (Deán Funes 429) para someterse a una cirugía en la rodilla derecha.

La joven ingresó al quirófano a las ocho de la mañana y a la hora se encontraba en terapia intensiva luego de sufrir un paro cardiorrespiratorio que la dejó en un estado de coma con respiración asistida y muerte cerebral irreversible. Murió tres días después.

“Mi hija ingresó en óptimas condiciones de salud a hacerse una simple cirugía de rodilla y me la entregaron muerta”, resume Marcos Daniel Alfaro, padre de la víctima por presunta mala praxis.

Como los padres jamás recibieron una explicación convincente de la causa de muerte de Caterin y además fueron perseguidos hasta la obstinación para que donaron los órganos de la joven, formularon una denuncia penal y reclamaron justicia mediante marchas realizadas en las calles de la ciudad.

La fiscalía de instrucción del Distrito 1 Turno 6 imputó al cirujano y al anestesista por el delito de homicidio culposo luego de que el resultado de la autopsia revelara que la falta de oxígeno habría producido los daños cerebrales irreversibles de la occisa, según informaron los familiares.

El informe pericial emitido oportunamente por el Comité Consultivo y de Asesoramiento en Mala Praxis del Poder Judicial de Córdoba dio cuenta de la existencia de “anoxia anóxica”, que es un término médico que hace referencia a la carencia casi absoluta de oxígeno en los tejidos del cuerpo o incluso en la sangre.

La Fiscalía interviniente ha solicitado ahora un nuevo informe técnico médico destinado a especificar este dictamen, qué medidas supuestamente se tomaron para prevenir la “anoxia anóxica”, y si de haberse intubado rápidamente a la joven Alfaro se hubiera producido o no el daño cerebral.

Esta nueva pericia fue prevista para este martes 21 de julio , a las 9 horas, en el Instituto de Medicina Forense de esta ciudad sito en calle Ibarbalz 1247, en barrio Pueyrredón. Estacará a cargo de los expertos designados por el Comité Consultivo.

La verdad

En la familia de la joven hay mucha expectativa porque dicen que esta segundo estudio puede ser crucial para confirmar la responsabilidad penal de los acusados.

“Mi hija gozaba de excelentes condiciones de salud: era deportista y estaba llena de vida, proyectos y sueños”, reflexiona el papá desde el otro lado de la línea del teléfono. “Había terminado la secundaria y sus propósito era ingresar a la Policía”, cuenta.

Caterin era de Villa El Libertador y  había cursado el secundario en el Ipem 360. La lesión en la rodilla se la provocó en un torneo escolar jugando al handbol.

“Este tiempo, sin ella, fue muy duro para todos”, refiere sobre la vida sin Caterin. “Yo perdí el trabajo pese a que estaba con carpeta médica, me echaron, y y nuestra vida ha ido para atrás, ha dejado de ser lo que era”.

“A nosotros lo único que nos anima es querer llegar a la verdad porque se tiene que terminar esto de entrar a un quirófano y solo seamos un pedazo de carne en una tabla”, dice Marcos aludiendo a ser respetados como personas.

“Porque era más difícil extraer una muela que la operación que tenía que hacerse mi hija, y sin embargo me la entregaron muerta, con pérdida de masa encefálica y sin darnos explicaciones de lo que pasó”.

 

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