“Desde hace cuatro meses no para de crecer la demanda social”
El impacto de la situación económica en el barrio. El sacerdote Juan Pablo Candela señala: “La demanda social se agudizó en los últimos cuatro meses”.
La Iglesia y sus servicios siempre fueron un termómetro para medir la realidad social del barrio.
En el caso de la iglesia católica en Villa El Libertador, brinda un servicio social, a través de Cáritas Diocesana, y educativo mediante el instituto parroquial para jóvenes y adultos.
El sacerdote Juan Pablo Candela confirma –como era esperable – un aumento en la demanda de alimentos por parte de los vecinos que lo necesitan.
“Hay mayor demanda sobre todo en lo que es la comida o vienen a pedir dinero para una garrafa. Pero nosotros no manejamos efectivo porque nos manejamos con donaciones”, cuenta.
“Tenemos en lista a 80 familias que reciben una caja con productos alimenticios básicos una o dos veces al mes”, detalla el cura, quien agrega que los alimentos se compran con el dinero que se recauda de la venta en la feria de ropa de los sábados de Cáritas.
“La demanda social se ha agudizado desde hace tres o cuatro meses a hoy. Lo noto desde Cáritas y lo veo en la calle. No hay movimiento, todos los días parecen feriados”, grafica Candela a La Décima luego de una de las misas que da en la semana.
Pesares
Hay misas de martes a domingo. El día de la entrevista no había más de treinta fieles. El cura saluda a todos con efusividad, y al final de la liturgia, algunos se quedan a plantearles sus pesares y problemas.
“La gente sufre mucho, se angustia. Los problemas más fuertes son los familiares. No es sólo lo económico. Es lo afectivo, los vínculos destrozados”, enumera.
“Llevo 22 años de sacerdocio y gracias a Dios la Iglesia, la parroquia es un punto de referencia para encontrar una mano. Pero evidentemente Villa El Libertador tiene un contexto diferente a otros barrios. Hay personas sin trabajo, en la calle, con problemas de salud… familias golpeadas, heridas, fracturadas”, describe.
Es un barrio que “te absorbe la vida”, señala. Y explica porqué: “Uno siente la satisfacción de que puede ser útil, pero particularmente sufro la impotencia de no poder dar respuesta, a veces creo que quizás es por mi falta de creatividad y capacidad. Estas las 24 horas con eso”.
Antes de recalar en Villa El Libertador, donde lleva dos años y medio, Candela trabajó diez años en barrio Ituzaingó. “El perfil de la gente es diferente. Culturalmente distinto, ni mejor ni peor: distinto. Villa El Libertador tiene otra impronta, otro empuje, otros ritmos, y una cantidad de instituciones intermedias que se organizan y colaboran frente a situaciones complicadas”, dice.

Muy buena e interesante la nota, sabemos q Villa El Libertador es un mundo aparte, la situación golpea a todo el país, lo q se está viviendo es muy difícil. Yo soy d barrio Ituzaingó, practicante activa d la Parroquia María y José donde el padre Juan Pablo estuvo 10 años, aquí dejó huellas imborrables x su entrega y trabajo a diario, es un ser d luz, un ser incansable, no le falta capacidad ni creatividad como dice en la nota sino q la situación lo supera. Mi comunidad lo visita permanentemente allá en la Villa ya sea en misas, en su cumpleaños, etc y esperamos y pedimos a Dios x su regreso aquí algún día. Si hay algo q siemp admiré del padre es su energía las 24hs, su predisposición permanente para lo q sea, es un gran predicador junto a su compañero y queridísimo padre Juan Manuel González. Cómo dije antes seres d luz q no se encuentran a la vuelta d la esquina. Nosotros fuimos unos bendecidos d tener estos dos padres aquí. Dios y la Virgen les dé muchas fuerzas a ellos, a su comunidad y a todo nuestra sagrada Argentina para salir adelante d una vez como nos merecemos.
Bendiciones para todos y felicitaciones x la nota periodística
Padre Juan Pablo cuanta falta nos hace..La realidad de ITUZAINGÓ es diferente pero hay otros barrios que conforman la misma comunidad y tienen la misma realidad que allí.Desde acá un beso y abrazo grande que Dios lo bendiga,proteja y le de fuerzas para seguir sirviendo.
Nuestro Párroco por años en Barrio Ituzaingó Padre Juan Pablo es una persona tan servicial y carismática con todos se brinda incondicionalmente y siempre está al servicio de quien más necesita….Mis mejores recuerdos y cariños Padre besos??
Totalmente de acuerdo Leticia con tu comentario,realmente fuimos bendecidos con ellos, Juan Pablo trabajador incansable, siempre preocupado por los demás,con una gran sonrisa…de esas que te mejoran el día,a pesar de todo..gracias por los momentos compartidos, sos un grande!!! Dios ilumine tu vida siempre!!
También fue el cura párroco de Laguna Larga,lo recuerdo siempre,tal cual como lo describen…un ser de luz que siempre estuvo cuando más lo necesité…
Es un gran cura…padre no ssbe lo que se lo extraña …Dios lo bendiga y lo guie…
No sabe lo que lo necesito escuchar su palabra…el siempre con la palabra justa
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